martes, 19 de febrero de 2008

Analizando un lunes.


Me rondan la cabeza ideas con tan poca consistencia que cuesta mucho contarlas, quizás no tengan nada de real y tan solo sea un síntoma del aburrimiento que otorga en ciertos momentos la soledad.
He aprendido a no darle vueltas a las cosas, todo esto es una sucesión de momentos que vienen y se van y por esa condición de temporales deben ser disfrutados y aprovechados al máximo. Se que hay elementos que impiden que todo sea una utopía del placer, pero me gusta escaparme de la soga de la conciencia y el deber y soñar con que no existe el dolor, la tristeza, el recuerdo.
Lo he pasado mal, pero no me veo en potestad de quejarme más que nadie porque al fin y al cabo todo el mundo tiene algún drama que contar. Por ponerme en la piel de otros y contar mis días desde un lado más analítico, he crecido una mínima porción de lo que aún me queda, pero aprecio los momentos de verdadera lucidez que me dan las experiencias.
Mis días son un continuo pulso voraz entre cabeza y corazón, entre dos conceptos que luchan por sobreponerse ante adversidades que ellos mismos crean y destruyen a su antojo, yo no soy capaz de controlarlos y así es complicado llevar un rumbo fijo.
Días de lluvia, de libros, de amigos, de vino, de Jazz, de Tom Waits, de luces y sombras, de recuerdos y olvido. Días de aquellos y de los que quedan, días de planes y fotografías, de viajes y costumbres, días de asomarse por el balcón y tirar monedas al aire. Días mejores los que vendrán.

2 comentarios:

Esteff dijo...

"Perdoname si se me fue la mano, alguna vez con ese estilo raro"

Vete con cuídado!

Yo esta noche no lo tendré...

Esteff dijo...

ejercicio de enumeración
cosas que encuentro en mis bolsillos al llegar a casa:
1. un euro
2. un paquete de tabaco arrugado
3. las llaves
4. un canelon frio
5. una llamada perdida
6. el abrazo a mario

contestamee
no se que pasa pero te echo de menos de alguna manera.

cuidate