viernes, 26 de septiembre de 2008

ser amable y simpático

13.35.
es viernes, miro hacia atrás, vincent vega y jules winnfield me apuntan con sus armas.
mis últimas semanas han sido una continuación de cosas mal hechas y DESPEDIDAS.
la soledad elegida está empezando a convertirse en soledad impuesta, y ya no hace tanta gracia.
he decidido darme una oportunidad más, como cuando no existían errores a mi alcance. antes de nada, creo que puedo hacer las cosas bien; que estén orgullosos de mi, peinarme y usar colonia, no ponerme más esas zapatillas desvencijadas, madrugar, correr un poco más, llegar antes, interesarme por alguien, ser amable y simpático con todos los imbéciles del mundo, dar los buenos días, ir a clase, atender a lo que me dice un licenciado con traje y corbata, estudiar derecho mercantil y sindical, lavarme los dientes, no despreciar a las chicas modernas con ganas de tener un novio que las quiera, beber menos, peinarme y usar colonia, ser amable y simpático, dar los buenos días...

no dejo de mentirme.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Sales hoy? Llámame pues.

He estao en el almossasa, y ahra vuelvo, esto es solo un descanso


L.

Ve. dijo...

Peinarse es prescindible y estúpido la mayoría de las veces, además de ser un gesto socialmente sobrevalorado.

Llevo cuatro años instalada en la feliz rutina de peinarme sólo cada dos-tres días y si es totalmente necesario.

Y tan mal no me va.

Las zapatillas rotas son más cómodas, y de lo de ir a clase a diario ya ni hablamos.

Así que hale, a seguir con los pelos revueltos.

Chafandika dijo...

No lo he entendido, ¿por qué has de ser así, dices?