sábado, 16 de febrero de 2008

Friday?

Me levanté con la mayor resaca que jamas ha existido, dolorosa, agobiante, mala, muy mala.
Ayer sobraron tres cervezas, o quizás no.
Tocaba viernes de paseo por el casco antiguo con los amigos, de hablar de cosas sin importancia que por el hecho de contarlas quien las contaba se convertían en importantes. Bares cerrados, niños con piruletas y un concierto improvisado de piano, olor a primavera de febrero, y a café de sobremesa.
Volví a caer en la transitoria paranoia que nos ofrecen en Requiem por un sueño, después una cena caliente y algo de ron para ir acostumbrando al cuerpo.

A P. hay que escucharle, con él te callas o si tienes valor le preguntas, pero poco más. Ofrece una calma tensa y en alerta que alivia y a la vez te hace dudar. Asume sus pocos riesgos con la cordura de un padre de familia y la tímida locura de un veinteañero sin frenos. Corre sin despeinarse pero te espera y siempre es el primero al que recurres cuando algo va mal. Se ha comprado un abrigo muy elegante, estaba de oferta.


Ejercicio de Enumeración

1.
Cosas que echo de menos cuando llego a casa.

Tu pelo entre mis ojos.
Más canciones de Quique González.
Alguien despierto que te diga 'buenas noches'.
Un concierto en la cocina.
Mis hermanos estudiando.
Un periódico en blanco.
Una cerveza caliente.
Tu pelo entre mis piernas.
Algo descolocado o sucio.
Cádiz.
El parque cuando se iba la luz.
A todos los que hicimos aquella cabaña.
Ayer.
A ti.





2 comentarios:

Esteff dijo...

No se porqué no me gustó REquiem por un Sueño, me dio miedo, esa noche le pedí a mi compañera de piso que durmiera conmigo, tenía grabada en la cabeza la imagen de él amputado, de ella prostituyéndose de manera tan salvaje. Un montón de imágenes que me inquietaron. No se porqué pero no me gustó, demasiado dura para mí tal vez.
Pensaba que te habías marchado.
Ya quede con mi amigo, me vino a buscar al curro, en este momento estoy rodeada de un perfume que los niños no sabrían identificar y los padres les intentarían alejar de mi. Ya tengo lo mio, ya estoy contenta.
Vete con cuídado.

El Almirante dijo...

Gracias, por todo, o sólo por lo más simple: estar ahi.