lunes, 28 de enero de 2008

Estación



No puede ser bueno para la salud.
La tarde leyendo con Bukowski hasta que el sol se ha ido, la noche soñando con Dylan hasta que me ha traído a ladrar.

Las letras están sumiendo mi existencia en un continuo goteo de historias, mis ojos son espejos de viajes por Europa acompañado por Ana Lee, mis oídos me llevan a un bar de Greenwich Village, donde tocan un viejo acordeón.


La misma estación que aquél día dejó un par de billetes libres para volar, hoy nos dice que no hay vacantes camino del cielo, habrá que esperar, las oportunidades son viejas putas de barrio.

No hay que hacer más preguntas, consúmete como la ceniza en noches cerradas, corre como el viejo alcohol por mis venas.

Por momentos todo es tan insignificante que las paredes dejan de existir, la noche se cierra sin avisar, y es tiempo de luna vacía.



y sobretodo, un sueño.



29/06/05

1 comentarios:

esteff dijo...

Las cosas suelen ser más fáciles si te mustras despegado de las cosas en el camino y si sueñas con Dylan.
Por cierto...porque "qué fiesta más rara"? ejm...
Bua, es muy buen comienzo para ser tu...
saludoss